Tras el novenario de mi abuela, mis tíos se andaban peleando la casa familiar y salieron con que a mí no me tocaba nada porque mi papá ya se había petateado hace un buen. Yo ni quise meterme en broncas, nomás les pedí que me dejaran la vieja cámara de fotos de mi abita. Cuando la llevé a revelar el rollo, me salió una foto que jamás había visto. En la imagen, mi abuela sale bien acompañada de un hombre desconocido, y atrás de ellos se ve la dichosa casa por la que se andaban dando hasta con la cubeta. El fotógrafo me se quedó viendo bien picudo y me soltó: "Oiga, ¿sabe quién es este señor?".